martes, 7 de enero de 2014

Yo tenía un trenecito . . .



Y es que nunca debí montar mi tren eléctrico junto al fregadero...

...¡¡¡Pero entiéndanlo!!!, yo quería dar a mis pasajeros imaginarios unas vistas de ensueño junto al mar, al tiempo que giraban en aquellos pequeños raíles empalmados en forma de círculo. Y lo cierto es que todo ocurrió muy deprisa en aquella mañana de un 6 de enero de hace ya muchos años...

...Sí, ejecutaba mi recién estrenado trenecito su n-ésima vuelta y su silbato no dejaba de pitar: piiiii, piiiiiii, chucuchucuchucu, piiiiiiiiii...al tiempo que mi hermano, el pequeño, colgado del delantal de mi dulce madre, pedía justicia al serle derribado el Exin Castillos, de supino y certero pelotazo, por mi otro hermano, el mediano. En cuanto a mi, juro que no me quedó más remedio que pedirle a mi madre, a grito pelado, mi segundo vaso mañanero de leche y Cola-Cao con galletas... habida cuenta del berrinche del pequeño (que ya se columpiaba del delantal, entre lloros y mocos), los toques de balón del mediano (ya en la cocina) y mis dos abuelas, también en la cocina, discutiendo y picándose entre ellas sobre la comida de ese día mientras le recordaban a mami que la más pequeña lloraba a moco tendido y en la cuna pidiendo el rancho. Y todo ello mientras mi querida madre intentaba lidiar con la pila de platos que la noche del roscón había dejado, a modo de regalo, en el fregadero. O el mar y sus islotes, vaya, para los pasajeros de mi trenecito...

... Sí, todo sucedió a la velocidad del rayo, porque de repente le cambiaron las bellas y dulces facciones a mi madre, y hasta juraría que el color de piel, algo así como entre lila, verde y amarillo...dejando caer a plomo (yo creo que adrede) la olla exprés en medio del zafarrancho de vasos, platos, cubiertos y sobre todo agua, del fregadero... lugar donde mis hermanos y yo, y eso lo hubiéramos jurado, siempre creímos que se lo pasaba pipa jugando a cocinitas entre las cacerolas ...

... Y así fue cómo mi flamante tren eléctrico acabó con todos los fusibles fundidos tras el tsunami que le vino encima en forma de ola gigante del mar-fregadero y, ante mi protesta y berrinche, mi cabeza como un bombo tras el zapatillazo que me alcanzó, en plena testa y por detrás, mientras intentaba huir, pies para qué os quiero, también de la cocina...





38 comentarios:

casss dijo...

Una historia divertida e impecable para una foto espléndida!
Otra día de reyes para la pobre mamá, que representa un momento histórico "inigualable"de muchas mujeres ejerciendo a pleno sus tareas maternales.
Los mejores tiempos... decía mi mamá cuando me veía que se me venía el mundo encima atendiendo solicitudes infantiles, por cierto menos trágico que el destino de tu tren....;)
un fuerte abrazo para vos y la mamá que pronto "saldrá de cuentas"

Juan L. Trujillo dijo...

Brillante como siempre y con ese toque de humor que hacen que tus escritos sean siempre "apetitosos".
No entro en el juego propuesto para este jueves. Te cuento: entre carta a los Reyes, relatos semanales a través de una palabra y los comentarios que por cortesía son necesarios, mi tiempo, cada vez me es más escaso.
Pretendo ir a mi marcha y escribir solo cuando tenga necesidad de hacerlo.
Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Vaya historia nostalgica, de un episodio que en ese momento, debió inspirar el deseo de que no hubiera sucedido.
Todavía no se me ocurre que hacer con mi regalo.

G a b y* dijo...

Tu imaginación siempre lanzando destellos! Te has montado una historia para el recuerdo -y es que desde allí venimos- montados en un tren que mala suerte corrió... pero el cuento de su andanza es simplemente brillante (con chisporroteo incluido), jaja!
Gracias por sumarte!
Besos!
Gaby*

Leonor dijo...

No he podido evitar ponerme en el lugar de la madre y casi me vuelvo loca.
Has logrado un relato magnífico a partir de esa preciosa imagen.

Te felicito.

Besos

Esilleviana dijo...

jajaja
esta risa es por todo: por tu imaginación ante la fotografía, por el relato que tiene algo de historia real, por tu santa madre, por las dos abuelas picadas entre ellas, por el hermano pequeño y el mediano, por como el agua de la olla exprés lo inundó todo y puso a cada uno en su lugar...

genial! profe.

un abrazo :)

Esilleviana dijo...

vengo de casa de Gaby...
y añado: por el giro que le has dado a la fotografía, con respecto a mi idea original jaja, te aseguro que nada que ver con lo que yo había imaginado :))

jaja

Auxi González dijo...

Sorpresivo texto para una imagen que, oh sorpresa, atrapó un inastante en la imaginación de un niño. Impecable, divertido y delicioso, como de costumbre. Siempre es un placer leerte.

LAO Paunero dijo...

Los recuerdos de un niño muy bien relatados, con mucha movida y humor. La imagen, impecable ....

Mientras Leo dijo...

Jajajajaja nunca duró tan poco un viaje en tren
Qué tiempos, qué deportes ese lanzamiento de zapatilla eh?
Besos, es martes, MARTES

Framboise dijo...

Una vez más nos obsequias con un relato divertidísimo y a la vez muy entrañable. ¡Bendita locura de cocina con los ingredientes de los niños estrenando juguetes y tu sufrida madre bregando entre cacharros, comida por hacer, madre propia y política y berrinches varios.
Una casa alegre a pesar del accidente del tren. :)))

Besotes grandes.

Tracy dijo...

El agua me ha salpicado hasta mí, que estoy al otro lado leyéndote y disfrutando con tu lectura.

Mari dijo...

¡¡Me la estoy imaginando!!...jaja.

Cielo, te ha quedado un texto de una ternura y humor exquisitos...;)))
Un besito, cariño...;P ;P ;P

Valaf dijo...

http://www.bankoboev.ru/images/MTA2MDA2/Bankoboev.Ru_korobka_v_forme_serdca_s_konfetami.jpg


jeje...

Jara dijo...

De cómo convertir una imagen que sugiere una tragedia segura en una hilarante historia magníficamente recreada, que además me ha trasportado a la cocina de mi niñez con zapatilla voladora incluida (mi hermano, al que iba destinado la zapatilla, se agachó y la zapatilla salió volando por la ventana de un cuarto piso), también entonces acabamos todos riéndonos y mi hermano bajando a toda velocidad a buscar la zapatilla a la calle, jejeje.

Gracias maestro por este buen rato.

Besos

Carmen Andújar dijo...

Oye, que original relato, del drama a la comedia. Pobre niño, se quedó sin trenecito.
Un abrazo

Lucia M.Escribano dijo...

Me ha encantado el jueves que te has montado, ¿ que madre no se pondría locuela en un momento así.? Le has quitado todo el dramatismo a la imagen ¡ Bravo amigo!
Por cierto se quien eres, y has dado de lleno en la admiración que siento por quien ilustro la imagen...Aunque te confieso, que al principio pensé que era de Demiurgo, por su afición a los dibujos y comic.
Besos a todos y cuida mucho a Mary.

Sindel dijo...

Cuando una persona tiene el don de escribir pasan estas cosas. Una historia que sorprende por la visión que le diste, original e inesperada.
Te felicito!!!
Un beso.

MAR dijo...

Menos mal que no hubo fallecidos jijiji
Que viva la creatividad!!!
Besos y abrazos.
mar

Natàlia Tàrraco dijo...

A toda máquina surca el fregadero el tren entre maremotos, un viaje alucinate, todo sea por escapar de tanto moquito tendido, de tanto ágape discutido, zafarrancho de combate, recuerdos muy vividos !ay dichoso día de Reyes!
Lo he disfrutado a pleno pulmón, regusto a espuma y de fondo un llanto o berrinche. !Delicioso! imagen para volar te tocó y lo hiciste con toque humor genial.
Añado besito contento.

Pepe dijo...

Me gustaría destacar, por encima de la historia, ya de por sí divertidísima, lo meticulosamente que has ambientado la escena de berrinches infantiles y hastío materno ante semejante caos. No me cabe duda de que la inmersión de la olla y su consecuente maremoto fué más que intencionado.
Un abrazo.

Mar dijo...

Así que os llovieron las collejas por todos lados... jajajajajja!! Me solidarizo con esa madre totalmente jajajjaja. La pena es no estar yo allí para acompañarla repartiendo leña!!!! Eso sí, lástima de tren :( snifffff!!!

Bss, tabernero.

Nesa Costas dijo...

Jajaja que bueno!!! El texto, claro, para el tren no hubo final feliz jeje... es que solo de peques se nos ocurren esas maravillosas ideas. Yo empiezo ahora a sufrirlas y pobre madre!!!!
Menuda tropa y las abuelas no ayudan jeje
Ay esas zapatillas...
Ahora en serio, pedazo relato a partir de la foto. Me ha encantado.
Un besazo!!!

Toni dijo...

Jajajaj La cocina sirve para otras cosas. Las mamás y las abuelas deberían desaprender.

Un abrazo.

Cecy dijo...

Toda una tragicomedia, una historia de pequeños berrinches para añorar, solamente cuando pasa el tiempo y trae ese olor al chocolate y los sonidos característicos que nos hacen. Y las madres, que sanamente queremos matarlos sin hacerlo, porque una sonrisa nos devuelve del enojo.

Un abrazo.
y me fui con chucuchu

rosa_desastre dijo...

El agua del fregadero, salada, como la risa que me provoca tu relato. Imagen certera la desesperada mañana de reyes y esa imaginacion tuyaaaaaaaa, a mi no se me habría ocurrido.
Besos

Espe dijo...

No sé si el relato me ha parecido más divertido que tierno o más tierno que divertido. Pero el caso es que me ha encantado. :-)

Maria Jose Moreno dijo...

Realmente duro para una madre asistir a ese despliegue creativo de sus retoños, que dejando volar su imaginación pensaron alguna que otra cuita para ese tren que quedó destrozado por el tsunami. Un beso

Loquita Diplomada dijo...

Qué final para el pobre trencito, corta vida tuvo!! Es verdad que uno se monta los juegos con tal imaginación que no se tiene noción de los riesgos, sobre todo si hay una mamá cansada y agobiada con tanto jaleo. Jajaja!
Muy divertido relato.
Un beso!

Charo dijo...

Es increíble la historia que te has montado a partir de una fotografía tan tremenda!Me parece una historia entrañable y que me trae muchos recuerdos...sobre todo de la "zapatilla voladora" je,je...en mi casa se veía mucho.
Genial como siempre!!!!
Un beso

Matices dijo...

Que cerebrito más travieso tienes, no inventas "ná" bueno como se diría por aquí... Me has arrancado una sonrisa porque la imagen es sublime y se visiona en tus letras. Las madres nunca aprenderemos, bueno si... yo necesito un curso de esos de "tirar la zapatilla" (intensivo...)
Un abrazo!!

mágico dijo...

Qué manera de ingeniar más buena, con ese humor característico made in de la casa, jjajja. Genial. Pues eso, que me encanta su forma de contar las cosas, siempre acabo a carcajada limpia.

Un abrazo, tabernero

Alfredo dijo...

El caos de una mañana de Reyes, un reparto coral en acción entre las paredes de un escenario Cocina/Berlanga.
Que agobio y que ingenio, solo ha faltado el gato.

Abrazos.

Neogéminis dijo...

jeje tu imaginación resulta tan sorprendente como la foto que te inspiró!
=)

Juan Carlos dijo...

Qué genial retrato de una mañana de día de Reyes, de fantasía infantil y de esas madres que eran la caldera a la que todos metían presión.
Un abrazo.

San dijo...

La imagen impactante, la historia tierna a rabiar, me ha gustado ver un día de reyes en una familia con tres hijos, mis tres varones alguna historia parecida creo que prodrían tambien contar. Precioso Valaff.
Un abrazo.

Mere dijo...

Tu trenecito y su último viaje... Ahora eres tú el viajero, habrá más viajes :)
* Si te sirve de consuelo, de pequeña salté sombre el Rescate Espacial de mi hermano con su helicóptero que daba vueltas... Y ya no giró más. Gluuup. Bss

Esilleviana dijo...

Cómo estáis? Supongo que ya en casa con algo de menos trasiego.

Un abrazo a los dos :))