martes, 31 de julio de 2012

Magnus

Ajenos al hado de Mandos, pasan los dioses el tedio de sus días sobre la cúpula del Tiempo. Frente a ellos, la lucha titánica de los condenados a morir, de aquellos que navegan las sendas del destino sobre la punta de lanza de la Evolución consciente; los mismos que aman sin medida y que habrán de superarlos: los Hombres.
Estáticos, los dioses envidian nuestra inmortalidad, la única digna de ese nombre; aquella que pulsa sobre las ondas del amor. Honor y gloria en la casa de los Hombres. 

16 comentarios:

ana dijo...

Nada tienen que envidiar los dioses, lo hombres...fíjate la que tenemos líada en la tierra, tanto egoismo, la lucha por el poder, la maldad...buena entrada.

Un saludo.

elena dijo...

Entonces, si te he entendido bien, la inmortalidad humana se basa en en amor, gracias al cual se transmite vida a una generación siguiente de Hombres ¿no?. Una inmortalidad de especie y no de individuo.

Entonces la muerte no es una condena. Fíjate que un Hombre se ve obligado a cumplir con su destino en apenas un siglo, o menos. Esta vida tan corta nos hace una especie muy dinámica y agresiva, bajo el punto de vista de los dioses que, ellos sí, están condenados a no morir.

Un saludo.

Abismo dijo...

Que bonito...

Somos algo inmortales... nuestro legado lo es, lo que fuimos quedará eso es la inmortalidad: el recuerdo

Besos abisales

mientrasleo dijo...

No sabía yo que nos pareciéramos tanto a los dioses, envidiosos...
Épico total, o es que yo hoy abriendo cajas he encontrado una veintena de figuritas de El Señor de los Anillos.
Besos

Espe dijo...

A veces pienso que, aunque no llegáramos a ser dioses, a los hombres no nos vendría mal ser como los descendientes de Númenor y tener larga vida; pero la mayoría de las veces creo que los humanos deberíamos extinguirnos... :-S Por cierto, me has recordado a un sueco con el que me escribía cuando era jovencita, que se llevaba eso de los amigos por correspondencia; Magnus se llamaba... Y cómo estaba el jodío, es que a mí los vikingos me ponen, jaja.

Mar dijo...

Quizá nos creemos dioses, los hombres en general. Sin embargo, no hay nada más frágil y vulnerable que el hombre. Despues de todo nuestro paso por esta vida es más que efímero. No tenemos nada de inmortales, a mi modo de ver.

Bss.

Mari dijo...

Me da que coincido con mientrasleo en cuanto al carácter épico del texto. Añado, sin embargo, el regusto poético que deja en el lector: la composición es muy bella.

Relaciono la idea con los mitos de perfección descendente en la mente del Creador y, por ende, la superación postrera marcada por la Evolución que citas. Sobresaliente el uso de "Tedio" y "Estático" para ilustrar la raíz de la envidia de quienes están condenados a ser superados.
Un besito, cariño...;))

Valaf dijo...

ana, pues a mi me han dicho que por ahí arriba (y si no que se lo pregunten al Thor y cia) hay navajazos a mansalva por bien quien se sienta a la diestra de Odín, jajajaja

Un beso y seas bienvenida

Valaf dijo...

ummmmm, muy biológico me parece eso, elena, jajajaja

Saludos

Valaf dijo...

Eso de la inmortalidad como recuerdo me recuerda aquello del sudario de los muertos: el olvido. De todas formas, abismo, no pensaba en eso cuando iba dándole a la tecla.

Un beso

Valaf dijo...

Oye, Sil...eso de las figuritas del Señor me ha llegao. A ver, me estás diciendo que mientras leías el Señor, Hobbit, silmarillion, cuentos perdidos, Hijos de Hurin y demás...¿te montabas la escena con una maqueta y las figuritas?, jajajajaja

Un beso

Valaf dijo...

Rediez, Espe, cómo estamos, eh?? Extinguirnos???, quita, quita...de momento vamos gamberreando en la casa y puteando al prójimo como buenos adolescentes que somos (los humanos), pero ya creceremos, mujer, lo haremos y esos dioses se van a acojonar pero de verdad, ya lo verás, ya.

Así que conociste a un vikingo llamado Magnus. Pues quiero pensar que era por la altura, vamos, jajajajaja...

Un beso

Valaf dijo...

Somos efímeros, Mar, y somos débiles, fíjate, hasta tenemos que cubrirnos la piel cuando llega el invierno en esta zona templada. Pero los 9/10 del Iceberg están bajo la superficie: yo no me refería a la montañita de hielo que se ve flotando sobre el mar.

Un beso

Valaf dijo...

Perfecto. Eso me recuerda aquello de que el Creador, sea lo que sea, quien sea o cómo sea que es, es la causa de la involución y el efecto de la evolución consciente, de alguna manera, lo que dices sobre la perfección descendente (que luego asciende).
Según esta óptica, la certeza en la trascendencia, lejos de ser un miedo ancestral a la muerte, es el sello de la evolución en los seres conscientes de sí. La Aventura de la consciencia que puede y debe reorganizar incluso la misma textura y organización de la materia que le da soporte. Y de ahí la inmortalidad.

Petonet, MAAAAAACA !!!!!!!!!!!

Luján Fraix dijo...

Somos de alguna manera inmortales si marcamos rumbos.


Un beso grande y gracias por tus lindas palabras y las de tu esposa, me siento muy halagada de inspirar tantos sentimientos.

Cariños y abrazos.

Valaf dijo...

Bueno, Mari me estuvo comentando acerca de tu blog así que no me resistí a echarle un vistazo y claro, me quedo. En realidad es un lugar muy hermoso.

Verás, has tocado una de las claves del texto, esto es, la voluntad de Ser. Lo has explicitado muy bien, según creo, con dos palabras: "marcar rumbos".

Marcar rumbos se opone a dejarse llevar; se opone a seguir el curso que marca la corriente, sin más. La voluntad, creo, es la característica fundamental del Hombre (genérico) y de alguna forma está llamada a modelar algunas de las leyes que nos parecen inamovibles.

El placer es nuestro, un beso.