jueves, 5 de enero de 2012

Vuelvo a postear esta entrada. Verán, el post ha cobrado una belleza extraordinaria en la voz de Beatriz Salas y sobre la música de Ruth. Es un honor para mi que su genio haya modulado el texto original, creando un hermoso poema sobre él y ampliando su sentido con los matices de su voz; voz bellísima, por cierto.

Beatriz y Ruth, gracias!!!!



Incontables las estrellas del cielo. Decían los antiguos que la noche era un manto oscuro cuajado de agujeros; un manto por el que asomaban las luces de hogueras lejanas. Bien, puede que no sea así, pero no importa. Me gusta imaginar miríadas de formas de consciencia alumbrando el firmamento, incontables interrogantes vivos. Y hacer sitio entre los luceros, y bailar un vals, mientras desliza tu vestido por los salones del cielo...

PS: Creo que el lugar apropiado para los comentarios a esta entrada es el blog de Beatriz.

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