miércoles, 19 de octubre de 2011

Otoño encendido...

Una mirada en el bosque de otoño, aguas de plata y suelos de oro. Prontos luceros adornan el cielo, manto azabache sobre la floresta; manto de perlas bordado para ti, princesa.
Siempre fui un soñador. Soy un soñador. No me importa caminar los senderos que dibujan las estrellas, surfeando los sueños. Y no me importa porque vuelas conmigo y enciendes mi alma, bordando mis sueños con hilos de oro, mi Reina.
Y en un claro de luna, justo en el centro del otoño encantado, amor mio, extiendo la mano y atrapo un lucero, el más brillante de los cielos de Arda. Y lo engarzo en tu corona, mi Señora. Mi esposa.

6 comentarios:

mágico dijo...

Chapeau no, lo siguiente.


Brindo por los dos pero pagas tú.

Valaf dijo...

Jajajaja, gracias, gracias.
Ok si en la tuya pagas tú...

Mari dijo...

Toneladas de papel impreso alrededor de la discusión de las formas escritas. Otras tantas sobre métricas y refinamientos de guardar...Pero yo te digo que nada de eso pesa un gramo.

Cariño, acabas de escribir una obra de arte; has escrito unas líneas de prosa poética que me hacen temblar, mi vida.
Te quiero...

Valaf dijo...

T'estimo, vida meva...

Mar dijo...

Felicidades por tan magna prosa, y si me lo permites, felicitar a la destinataria de esas líneas, que supongo se sentirá muy afortunada :)

Bss para ambos!

Valaf dijo...

Merci, Mar

Se lo digo ahorita mismo!!!