lunes, 19 de septiembre de 2011


Tiembla la Tierra con ecos imperceptibles,
la morada del alma reinventa sus códigos
y entre océanos hirvientes enhebra la aguja
en el parto sagrado del Hijo del Hombre
que golpea con furia las puertas de bronce
inundando la Tierra con luces de plata.

10 comentarios:

Mar dijo...

... golpea con furia las puertas de bronce... abriéndose paso hacia una nueva vida.


Se me ocurrió sobre la marcha y lo añadí a tus líneas. Es lo que me ha sugerido esta entrada llena de vida.

Bss.

Valaf dijo...

Un verso extraordinario, Mar.

En esta entrada me quiero refir a la Evolución de la consciencia en la materia y a cómo esta rehace los cimientos de la Vida, en una escala siempre ascendente.

Por eso mismo y tal como dices, es un canto a la Vida.

Un beso

Mari dijo...

Mar lleva razón: el poema rebosa vida y además, mucha fuerza.
Me recuerda el golpeo de Hefesto sobre el yunque sagrado y el mito de Prometeo. Genial.
La canción pone los pelos de punta...
Un besito, ¡Guapo!...;P

mágico dijo...

Imperceptible dices? El eco se abre paso por la Vía Láctea... y a su paso va abriendo una sonrisa a cada estrella.

Bella canción la que acompaña tus letras, amigo.

Antony Sampayo dijo...

Un verso muy filosófico, amigo, y muy bueno.

Abrazos.

merce dijo...

Ah vale, pues sí, eso mismo... lo dicho.

Puesss, digo yo que si quieres escribir una nueva versión de la Biblia empieces por el principio,¿no?

Porque eso de "Hijo del Hombre" tiene una connotación muy clara...

A menos que te inspires en Lewis, en cuyo caso sería "Hijo de Adán" o "Hija de Eva".

Saludo pasmado.

Valaf dijo...

Prometeu, l'Agni sagrat, flama que sustenta y construeix la manifestació i flama conscient que l'eleva. Flama que és amor, amor meu.
La cançó es genial.

Muak, ¡¡Guapetona!!, jajajaja...

;-P

Valaf dijo...

Sabes de qué hablas, magico, Y tanto que lo sabes.

Valaf dijo...

Es un honor merecer esa opinión, Antony.

Un abrazo

Valaf dijo...

Jajajaja, frío, frío, merce.

Saludos