jueves, 8 de septiembre de 2011

Leo en el Saktisangama Tantra:

"No hay joya más rara que la mujer,
ni condición superior a la de la mujer.
No existe, no ha existido y no existirá
ningún destino igual al de una mujer;
no hay ni reino ni riqueza
que pueda compararse a una mujer;
no existe, no ha existido y no existirá
ningún lugar más sagrado que una mujer"

Porque la mujer es la quintaesencia de la vida, suyo el don de dar forma a la consciencia. Y quizá por eso, sus ojos son profundos como el océano y la grandeza de su alma superior a los salones áureos del mismo cielo. La mujer, de carne y hueso, materia sagrada. Por el cuerpo de la Tierra, la supera. No, no existe, no ha existido y no existirá un canto a la creación semejante a una mujer. Ella es la Madre del Hombre, la piedra de clave de la Humanidad...

...A ti, siempre a ti
que respiras mi aliento y respiro tu aliento
mi corazón late en tu pecho, tu corazón late en mi pecho
que mi sangre es tu sangre y tu sangre es mi vida...
En el día de nuestro aniversario, amor mio
mi vida
mi dulce y amada esposa,
decirte que te quiero.
Y cien mil vidas si las bailas conmigo...

7 comentarios:

mágico dijo...

Impresionante no, lo siguiente.

Muchas felicidades a los dos y que podáis celebrar muchos más!!



PD: Mari, después de este regalito le dejarás ir al Paddy's el sábado, no? jeje.

merce dijo...

Mis sinceras felicitaciones en vuestras bodas de...¿plástico? ¿marfil?, ¿plata?... ¿oro? (No, no creo que sean tan viejos).


Pasad un muy buen día.

Mari dijo...

Dios mio...Sin habla...esto, un besito, cariño...;)) uf


Jaja...Claro, Mágico, ¡pero no hace falta que vaciéis el tonel!
Gracias.
B7s

Jaja...Gracias, Merce.
B7s

Antony Sampayo dijo...

Felicidades y que tal unión persista por los siglos de los siglos.

Saludos.

Valaf dijo...

Pues muchísimas gracias, amigo!!

Un abrazo

Mar dijo...

Hermoso canto a la mujer, en general. Y mejor poema, en particular. Debe sentirse muy afortunada la persona a la que dedicas esos versos ¿no es así?

bss.

Valaf dijo...

Así es. Aunque más afortunado soy yo al compartir mi vida con esa mujer, es decir, con Mari, mi esposa.
Supongo que todos los maridos podrían hacer suyo ese poema del final y supongo que para cada marido su esposa es la mujer que encarna el primer poema. Para mi lo es, claro.

Un beso, Mar