lunes, 18 de abril de 2011

Arde la vela a orillas del lecho
y cruzo tu cuerpo,
juego de luces sobre tu piel
oro encendido en sombras húmedas.
Cruza mi aliento sobre tus pechos
y este es el juego, escucha:
viajaré sobre ti mientras arda la vela
y no tendré piedad, ninguna piedad,
no abreviaré tu suplicio, ni un instante
que tus dedos rasguen las sábanas
que tus latidos sacudan tu cuerpo
y que tiemble tu tierra bajo mis labios
sí, que tus labios supliquen clemencia
mientras cruzo sobre tí, mojada;
mientras arda la vela navegaré tu piel
y mi navío buscará tu puerto encendido
mi faro, tu aroma
mi estrella, tu amor.