miércoles, 24 de marzo de 2010

Telperion y Laurelin (Silmarillion)


Dos eren els arbres però u l'esperit que els animava. D'ells naixia la llum d'or i la llum d'argent. I l'amor etern, creador de tot el que ha sigut, és i serà.
I d'aquest amor sublim, d'or i argent, van ser el Sol i lluna. I la separació, i el dolor i la mort. L'edat de l'Home.
Tanmateix, canten els rapsodes i diuen els vidents que les flors argentades i els fruits daurats romanen al fons de l'ànima d'aquells condemnats a morir. I que, per això mateix, reneixen, una i mil vegades, fins que els arbres tornin a fondre les seves llums, d'or i argent.

8 comentarios:

Oscar dijo...

Tolkien también tenia sus límites.

Valaf dijo...

Cierto. Y algunos que me ponen los pelos de punta...como sus ideas políticas, por ejemplo.
Pero me quedo con su capacidad creativa; con su talento para "subcrear", como él lo llamaba. Creó todo un mundo y creó una lengua (o más de una) con unas 15 declinaciones. Era un maestro del lenguaje y un genio en toda regla. Siempre me he preguntado por qué no lo han valorado más los "profesionales" de la literatura. Será por los consensos, claro.

MySelf dijo...

Flors argentades i fruits daurats en un sol arbre, arbre de la vida, del coneixement i de la mort... La simplicitat i la profunditat unides en unes poques i belles paraules.

M'ha encantat la teva entrada, amic

..NaNy.. dijo...

Hola de visita por tu blog y me gusta precioso el escrito. Saludos

Valaf dijo...

Gracias, NaNy. Un placer.

Saludos.

Oscar dijo...

No olvides que no creo un mundo en realidad, su mundo es un subproducto de otros, basados en las mitologias antiguas de los germanos, y nordicos, etc.

Lo de la lengua si que tiene su punto, no te lo niego.

Valaf dijo...

Pues si, mira el Quenya, por ejemplo, una evolución del Eldarin, un idioma más arcaico emparentado con una lengua hermana, el Sindarin. En realidad, el Quenya era una derivación del finlandés, un idioma que Tolkien, fascinado por una antigua colección de relatos fineses de tradición popular conocido como Kalevala, estudió en profundidad. El Sindarin, por su parte, que también hablaban los elfos, tomó la estructura y las raíces del galés. Esto explica, al menos en parte, las similitudes de estas lenguas ficticias con algunos idiomas reales que aún se hablan.

Lo cierto es que tanto el Quenya como el Sindarin poseen una gramática y un vocabulario suficientemente extensos como para permitir la comunicación.
Pero Tolkien percibió que aquellos lenguajes requerían de la existencia de pueblos que los hablaran y que éstos, a su vez, podrían forjar mitos y contar sus propias historias. Su dominio de algunas lenguas antiguas, como el anglosajón, fue fundamental para la creación de aquella nueva mitología, ya que percibió que ésta podía ser un vehículo sumamente eficaz para describir una cultura imaginaria, incluso un universo entero ficticio, cuyas raíces se encontraran en el lenguaje de aquellos pueblos de fantasía. A ese acto de crear ficción Tolkien lo llamó "subcreación"

Ep, que las pintas estiran la lengua...jajaja.

Oscar dijo...

lastima que no la estiren mas.